La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, cayó en la misma tentación que Angélica Araujo Lara en el 2011: contratar a Shakira para que brinde un concierto en un espacio público, pero decir al pueblo que le está pagando "la iniciativa privada".
Hace 15 años la entonces alcaldesa de Mérida Angélica Araujo trajo a Shakira al Parque de La Plancha, lugar que estaba olvidado; el Ayuntamiento lo desyerbó para el concierto de la colombiana, pero luego de ese magno evento volvió al abandono.
La entonces presidenta municipal dijo que fue el sector privado el que costeó a la artista de talla mundial, pero nunca dio nombres. Lo que sí sabemos es que luego de ese concierto el Ayuntamiento entró en bancarrota.
El último Ayuntamiento priista le quedó a deber a todos sus proveedores, y Angélica le pasó esa deuda a Renán Barrera Concha. Asimismo, se dejaron de pagar a las concesionarias responsables de la limpieza de la ciudad, o sea, Mérida colapsó.
Después del recital de la estrella latina en Mérida dejaron de atenderse los baches, las luminarias, dejaron de brindarse los servicios públicos municipales más elementales, toda la ciudad estaba a la deriva.
Bastaron dos años de gobierno municipal priista (2010-2012) para que los meridanos no quieran volver a votar nunca más por el tricolor. Tanto Angélica Araujo, como su sucesor, Álvaro Lara Pacheco hundieron al PRI y a la capital yucateca.
En ese tenor, la jefa de gobierno de la CDMX traerá a Shakira al zócalo en un concierto "gratuito" el próximo 01 de marzo. Supuestamente una cervecera está corriendo con todos los gastos.
No cabe duda de que primero Angélica Araujo y ahora Clara Brugada se rodearon de empresarios que son muy buenos samaritanos. Gastan millones de dólares en una cantante solo para hacer feliz a la gente.
Eso sí, por alguna “extraña razón”, la cantante colombiana le da las gracias a las autoridades, no a las corporaciones que la contrataron, qué raro.